Guía
Deudas antes de la mudanza: qué cerrar y qué puede acompañarte
Las deudas no bloquean la residencia argentina — Migraciones mira los ingresos, no tu carga crediticia. Pero una deuda desatendida en otro país se convierte rápido en un problema incómodo de resolver a diez mil kilómetros. Ordenemos qué hacer con cada cosa.
La revisión: tres pilas de deudas
Antes de mudarte conviene separar las obligaciones en tres pilas:
- Cerrar antes de partir: créditos de consumo caros y tarjetas, colas chicas — multas, suscripciones, cuotas
- Pagar a distancia: la hipoteca y los créditos grandes con débito automático desde una cuenta de tu país
- Reestructurar: todo lo que entraría en mora si tus ingresos bajan después de la mudanza
La hipoteca y alquilar la propiedad
El combo clásico del que se muda: el departamento se alquila, el alquiler cubre la cuota de la hipoteca y la diferencia suma a tus ingresos. Verificá dos cosas: si tu banco permite alquilar una propiedad hipotecada, y si el flujo que queda después de la cuota es el que pensás mostrar a Migraciones — para rentista cuenta el ingreso que efectivamente recibís.
Configurá el débito automático con margen en tu cuenta de origen: una cuota perdida por una diferencia de cambio es la mora más frustrante posible.
El historial crediticio no se muda
Tu puntaje crediticio se queda en tu país: en Argentina arrancás de cero, y eso corre para ambos lados. Al principio no vas a conseguir crédito local (además el mercado de crédito acá es mínimo — el país funciona con pago total), pero las deudas viejas tampoco tocan directamente tu vida argentina. La clave es no acumular moras allá: volver a un historial arruinado es desagradable, y un cobro por vía judicial puede alcanzar también activos en el exterior.
Tu próximo paso independiente
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